La formación de postgrado en Iberoamérica
A juzgar por el interés que Iberoamérica ha mostrado desde la década del 80 por los estudios de posgrado, no son pocos los analistas que consideran que la región ha entendido, al menos en parte, cuán importante es para el desarrollo contar con profesionales de un alto nivel de conocimiento, rigor intelectual y capacidad científica.
Según un artículo publicado en Revista Digital Universitaria (México) del doctor Juan José Sánchez Sosa, “la fundación o consolidación de consejos nacionales de investigación o de ciencia y tecnología propició tanto la regulación como la promoción de políticas de apoyo a la investigación basadas en la formación”.
Colombia, Argentina, Brasil, Chile y México, dice, han sido ejemplos de ello, y entre las instituciones que más se destacan están las universitarias de mayor trayectoria, solidez y tradición, opina el autor.
La oferta de maestrías en Colombia y otros estudios de posgrados ha aumentado considerablemente. Ejemplo de ello es la Universidad Nacional, en la que existen 309 programas de posgrados: 51 doctorados, 133 maestrías, 87 especializaciones y 38 especialidades en el área de salud humana y animal.
Financiación y docencia
Sánchez Sosa cree, sin embargo, que los programas podrían mejorarse si se tuvieran más y mejores recursos. Y no sólo económicos, sino humanos.
“Así como existe una amplia variedad de niveles de calidad y articulación en los programas, hay también diversos niveles de apoyo financiero. Pero si un programa no cuenta con una estructura académica fuerte y articulada en términos de profesores, alumnos y solidez de contenidos, secuencias y criterios de admisión, avance y egreso, difícilmente la disponibilidad de recursos por sí misma lo dotará de alta calidad”, indicó.
Por último, destaca la internacionalización en la formación doctoral, cuyos frutos aparecen cuando se plantean las actividades en el contexto de líneas de investigación y proyectos conjuntos.









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