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De un mundo análogo a uno digital: una revolución que no para

“La transformación digital lo está cambiando todo, tanto que se estima que casi un 40% de las empresas desaparecerá por falta de adaptación al cambio.”

En las últimas dos décadas el Internet ha transformado por completo nuestras vidas, dejándonos en medio de una revolución en donde los protagonistas son nada más y nada menos que el Big Data, el Machine Learning, la industria 4.0, la nube y el IoT. Esto, además de poner frente a nosotros un sinfín de posibilidades para trabajar, aprender y divertirnos, también está cambiando el modelo de los negocios actuales, sin ser la Educación Superior la excepción. La transformación digital es el as de la baraja con la que se juega el futuro de las organizaciones y, aunque en plena era algunas empresas ya se han adaptado, otras no han iniciado el proceso, aunque sí han comenzado a ser conscientes de la relevancia del entorno digital para las dinámicas actuales y, como bien dicen por ahí, “mejor tarde que nunca” se pondrán en marcha para integrar estos y los cambios que seguramente están por llegar. Esto me hace recordar aquel tiempo en que decían que cuando la radio llegara a nuestras vidas, la prensa escrita desaparecería y que con el televisor, la radio tendría los días contados. Y aunque nada de eso ha sucedido hasta el momento, lo que sí ha ocurrido es que muchos de estos empresarios apostaron y migraron hacia los entornos digitales, como lo hicieron la mayoría de las audiencias. Cuando llegó la fotografía digital, tanto fotógrafos aficionados como los profesionales debatían sobre cuál de los dos métodos era mejor. Aunque fue un debate que nunca se resolvió, pues cada una tiene sus ventajas, con el paso de los años comprobamos cuál de las dos surgió y creo que esta referencias funcionan perfectamente para lo que está sucediendo con la educación. [gallery size="medium" ids="3132,3130,3131"] Todo cambió con la llegada del Internet. En lugar de cartas ahora enviamos e-mails o mensajes de WhatsApp, ya no usamos la guía telefónica o el directorio, sino que recurrimos a Google Mapas. Del teatro pasamos al cine y de las salas de funciones o el alquiler de cintas, a la comodidad de nuestro hogar al alcance de Netflix. Los vinilos se quedaron en cajas y tenemos listas de reproducción al alcance con un clic. Cambiamos las enciclopedias por Encarta y después por el motor de búsqueda más grande y popular de todos los tiempos, Google. Dejamos atrás la radio, la cámara, el calendario y la calculadora, porque ahora nuestros dispositivos móviles son demasiado inteligentes y completos, tanto que integran aplicaciones para compartir historias, fotografías, anécdotas y por qué no causas de tipo social y educativo. Y solo bastan estos simples ejemplos para darnos cuenta del alcance de la tecnología y la conectividad en nuestras vidas. Hemos pasado de ser una sociedad analógica, basada en el papel, a una sociedad digital, una en la que nosotros tomamos el mando y buscamos lo que queremos, cuando lo queremos y decidimos si actuar u opinar frente a ello. En los países más desarrollados, la tecnología digital ha sustituido de modo casi completo a la analógica, mientras que en América Latina aún encontramos rastro de los analógicos de antaño como las revistas, los libros y los folletos. La facilidad de acceso a la información, el hecho de que gran mayoría sea gratuita, la velocidad con la que corre el cambio tecnológico y las nuevas generaciones que crecieron en medio de esta revolución, estas condiciones obligan a todos los sectores a repensar sus métodos y metodologías, pues quién diría que una teoría formulada en 1859 seguiría vigente, en esencia, actualmente. Ahora, sé que muchos directivos sienten temor e incertidumbre frente a este tema, incluso, yo fui uno de los que le bloqueó el paso en su momento, pero debemos tener algo muy claro y es que la tecnología no produce por sí sola la transformación digital. Es necesaria e imprescindible, pero no suficiente. La transformación digital es un proceso de cambio que utiliza la tecnología, a veces como mero instrumento, y otras veces como requisito estratégico. Así es como debemos verla y percibirla, como esa pieza del rompecabezas que nos dará el potencial evolutivo que necesitamos. Cabría pensar que la digitalización nos dota de súper poderes porque además de aportarnos distintas maneras para enseñar y aprender, nos entrega información altamente valiosa, que podemos utilizar para gestionar, medir, analizar y optimizar. Cada vez que pienso en la evolución de la universidad hago la semejanza con la evolución de la telefonía. Si esta se hubiera transformado tanto como la universidad, este sería resultado: [caption id="attachment_3126" align="aligncenter" width="1280"] Fuente: WalkWork[/caption] Y sé que la tecnología y la educación son dos procesos completamente distintos y que no pueden compararse en esos términos pero piénselo, ¿en verdad conviene seguir pensando en análogo? Desde Cambridge hasta MIT y desde Siglo 21 hasta el Politécnico Gran Colombiano, entendieron esta necesidad de sentar los pilares tecnológicos necesarios para competir en la nueva realidad. Ellos están marcando un precedente y nos demuestran que pensar en digital trae más ventajas que retos. Comencemos a preguntarnos, ¿cuál debe ser la oferta complementaria para los nuevos estudiantes en nuestras aulas? ¿cómo vamos a complementar la formación tradicional con programas online? O ¿cómo podemos especializarnos en complementar la formación informal o que entregan otras instituciones? La evidencia está frente a nuestros ojos, pero la decisión es nuestra. ¿Nos sumaremos a la ola digital o continuaremos viendo como un pensamiento análogo nos va dejando en segundo plano?

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Logro, deporte y habilidad: la combinación perfecta para alcanzar el éxito laboral
Preparar a nuestros estudiantes para los retos del siglo XXI… Aunque esta frase parece no ser demasiado compleja en forma, en fondo lo es un poco, especialmente gracias a los cambios que hemos experimentado desde la llegada de las TIC y el Internet. Sin embargo, en esta ocasión mi intención no es hablar de virtualización o de tecnología, sino más bien de otro tipo de competencias que, desde mi perspectiva y la de expertos en materia educativa, es clave desarrollar en nuestros estudiantes, pues de ellas dependerá su éxito en el campo profesional del futuro y, si bien, profundizaré un poco en cuáles son, me interesa un poco más hacer énfasis en el cómo. Estamos en un país en donde el deporte se respira casi “por naturaleza”, más aún cuando hablamos de fútbol, pero también hemos gozado de otros logros. Dígame, ¿qué tan inspiradora fue para usted la victoria de Nairo Quintana en el Giro de Italia del 2014? O ¿Qué tan reconfortante es la oportunidad de la “Tricolor” para obtener su cupo en el Mundial de Rusia? Incluso, ¿cuán impresionante fue que tres de nuestros atletas regresaran a casa, después de las contiendas en los Olímpicos de Río 2016, con medallas de oro en sus cuellos? [caption id="attachment_3114" align="aligncenter" width="920"] Fuente: Opinión Caribe.[/caption] Todos estos triunfos, además de movernos y unirnos como país, representan una oportunidad para deportistas, como yo y como miles de niños y jóvenes, de entusiasmarnos y llegar hasta donde han llegado estas figuras. Pero ahora, ¿qué pasaría si le digo que a través del deporte podemos cosechar, además de ese entusiasmo, el éxito de nuestros futuros profesionales y, desde sus respectivos ámbitos, convertirlos en el James Rodríguez del fútbol, en el Rigoberto Urán del ciclismo o en la Catherine Ibargüen del triple salto? La Unesco afirma que no es necesaria un aula para impartir la Educación para la Ciudadanía Mundial. En su lugar, propone que el deporte es una manera de crear lecciones profundas y duraderas de tolerancia, colaboración, persistencia, diversidad y valores sociales, que de otra manera serían un poco más complejos de desarrollar. Incluso, juegos de talla internacional como Los Olímpicos tienen la capacidad de trascender las identidades, la política, las condiciones socioeconómicas y la cultura, y unir a la gente gracias al sentido de competencia. ¿Sabía que desde el 2005 el Comité Olímpico Internacional puso en marcha un programa educativo que utiliza el deporte como una herramienta para fortalecer el aprendizaje basado en valores, dentro y fuera del terreno de juego? Y esto es lo que debería suceder, no solo en las aulas, sino también en la vida real. Utilizar metodologías flexibles, diversos enfoques y plataformas interactivas que nos permitan enseñar los valores de la vida y desarrollar en nuestros futuros profesionales las competencias necesarias para tener una responsabilidad social activa y positiva. Al deporte le debo mucho. Siempre he sido un triatleta apasionado y creo que, como esta disciplina, ninguna otra me enseño tantos valores y competencias que, a la larga, vendrían a ser claves para mi desarrollo como persona y como profesional. Me enseñó a aceptar la derrota y aún así seguir en pie dando la batalla, me enseñó a reconocer a mi oponente, respetarlo, alegrarme por sus logros, identificar mis fortalezas y debilidades, administrar mi tiempo y trazar objetivos claros para superarme a mí mismo. El deporte puede convertirse en un transformador poderosísimo si, al igual que como sucede con la tecnología, tenemos una determinación sobre cómo usarlo. No como un evento episódico o una herramienta más, sino como una herramienta que nos puede ayudar a cumplir objetivos claros. Lo mejor del asunto es que fue mi padre quien sembró en mi esta pasión y ahora también la comparto con mis hijos, lo cual me permitió entender cómo a partir de una medalla puede darse un claro ejemplo de Aprendizaje Social. Si quiere conocer un poco sobre esta historia, lo invito a pasar por mi blog: El trofeo y la medalla de mi padre, un ejemplo de Aprendizaje Social. En mi búsqueda, como el curador apasionado que también soy, me tope con este titular: “Si quieres ser CEO más tarde, practica deportes ahora”. Si lo analizamos, ¿qué tienen en común muchos de los CEO de las grandes compañías? Todos practicaban algún deporte cuando eran más jóvenes. En la lista figuran el CEO del Banco de América, Brian Moynihan, quien jugó rugby en sus años universitarios, también Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, que fue una estrella del esgrima en la secundaria.

Es más, una encuesta hecha por Ernst & Young, reveló que un increíble 90% de las mujeres que desempeñan cargos ejecutivos de alto nivel practicaban o practican deportes.

El mejor ejemplo de ello es la directora ejecutiva de Hewlett-Packard y autora del libro El poder de muchos, Meg Whitman, quien fue capitana del equipo de natación universitario y también jugaba lacrosse, tenis, squash y baloncesto. Admite que aún usa las enseñanzas que le dejó el ambiente deportivo para hacer negocios con su equipo… ¡¡Wooow!! Y si no cree que participar en deportes ayuda a las personas a desarrollar confianza y tomar decisiones rápidas, necesarias para tener éxito en roles de liderazgo de todo tipo, Jack Ma, el conocido fundador y presidente ejecutivo de Alibaba Group, el consorcio de negocios de Internet de gran éxito en China, así lo afirma. [embed]https://www.facebook.com/worldeconomicforum/videos/10155081394521479/[/embed] Este gurú afirma que debemos enseñar a las nuevas generaciones eso que las máquinas no pueden imitar, es decir habilidades blandas que tampoco se adquieren solo desde el conocimiento, sino más bien desde la práctica de deporte y las artes. Con un enfoque basado en juegos para la enseñanza, todos los aspectos del deporte, desde las habilidades básicas hasta los movimientos y estrategias más técnicas, se enseñan en un contexto dinámico y a la vez instructivo. Además, la participación deportiva puede resaltar las cualidades de liderazgo que son efectivas dentro y fuera del campo, tales como el trabajo en equipo, la comunicación efectiva, la organización estratégica, la confianza y la autodisciplina. Adaptarlo de manera adecuada para satisfacer las necesidades de nuestros alumnos, considerar la competición como un medio y no como un fin, trabajar desde planteamientos cooperativos para fomentar la cooperación y promover una actitud crítica, todo esto se puede lograr desde un enfoque apoyado en las actividades extracurriculares y la metodología virtual. En una siguiente entrada me gustaría profundizar en estas habilidades, que sin duda, han llevado a los líderes más exitosos al top del sector.  

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Millennials y Centennials, ¿quiénes son y por qué debería importarnos?
¿Qué está pasando con la transformación digital y con la nueva generación de estudiantes? Así comencé la primera charla que di durante el Programa Global de Transformación Digital Universitaria y creo que así me gustaría empezar esta entrada, pues siempre me ha gustado cuestionarme y dejar interrogantes en quienes me rodean. No con la intención de ser o parecer ególatra, ni mucho menos, sino porque tengo la firme creencia de que esta es la mejor manera de construir conocimiento. Así también lo creen grandes referentes para mí y para el mundo académico, como lo son Stephen Downes y George Siemens. Para responder a la primera pregunta, me gustaría invitarlo a revisar mi blog: Holoversity: la transformación digital de la universidad, ya que en esta oportunidad me gustaría hablar sobre la nueva generación, sobre esos jóvenes que llegaron a nuestras aulas hace menos de un año: Los Centennials, por supuesto, sin dejar de lado a los Millennials. ¿Quiénes son? ¿Cómo se comportan? ¿Y por qué debería importarnos? Si me lo preguntan, cuando escucho la palabra Millennial lo primero que viene a mi mente son estos jóvenes exitosos, sumamente admirados en el mundo empresarial, esos de la talla de Brian Chesky (CEO de Airbnb), Evan Spiegel (CEO de Snapchat) y Mark Zuckerberg (CEO de Facebook). [caption id="" align="alignnone" width="620"] Fuente: media.giphy.com[/caption] Y uno se pregunta cómo este chico, que anda todo el tiempo en sudaderas y es de lo más sencillo, creó una de las redes sociales más impactantes del siglo, ganó sus primeros mil millones a los 23 años, figura como el personaje más joven en la lista de multimillonarios de la revista Forbes y fue nombrado el personaje del año en el 2010 por la revista Time… ¡Wow! Sin duda son una gran cantidad de logros que causan admiración y creo que esa es la respuesta: es un líder inspirador que, como todos los que hacen parte de su generación, son idealistas y no trabajan solo por un salario o un lugar de por vida, sino más bien porque buscan impactar al mundo con su trabajo. Según Simon Sinek, los Millennials crecieron en un entorno diferente, razón por la que son impacientes y tienen baja tolerancia a la frustración. No obstante, también afirma que se trata de factores que pueden explotarse de diferentes maneras, tal como lo han hecho los Millennials que lideran estas grandes organizaciones. [embed]https://youtu.be/JZqDUpaGZrk[/embed] Tenemos claro que un Millennial es un nativo digital que no concibe el mundo sin conexión a Internet, que es estudioso, tanto que algunos alcanzaron sus títulos de posgrado antes de cumplir los 25 años y que les encanta emprender. ¡Perfecto! Pero déjenme decirles que el asunto no termina ahí. Ahora debemos comenzar a preocuparnos por los Centennial, porque a diferencia de lo que muchos creen, este es su primer año en nuestras aulas universitarias. (Le interesa: Millennials y Centennials, el nuevo reto para las universidades). Si bien, los estudios generacionales son más arte que ciencia y han generado múltiples debates y controversias, lo cierto es que actualmente hay 23 millones de personas con el “gen Z” y, en la próxima década, serán la generación de más rápido crecimiento en la fuerza de trabajo. Esto nos obliga a pensar en ellos, en cómo los engancharemos y educaremos para que sean competentes para la industria del futuro.

¿Qué pasa con la generación Z o Centennial?

La generación Z, nacida después de la generación del milenio, está emergiendo como la próxima gran novedad para los investigadores de mercado, los observadores culturales, los pronosticadores de tendencias y las universidades. ¿La razón? Los Millennials eran conocidos como los nativos digitales; los del gen Z son conocidos como los nativos de la nube. Los Millennials nunca conocieron la vida sin acceso a la tecnología y los Centennials nunca conocerán la vida sin las redes sociales. Recién salidos de la escuela secundaria, estos preadolescentes y adolescentes están preparados para convertirse en los influyentes juveniles dominantes del mañana. Como esta generación es tan joven, todavía no hay muchas características definidas. Algunas fuentes indican que serán emprendedores, conscientes de sí mismos, innovadores y orientados a objetivos. Son sociales, globales e hiperconscientes. Dependen de la tecnología y son muy buenos para ejecutar varias tareas al mismo tiempo. Una de las figuras de esta generación es Malala Yousafzai, una activista paquistaní de la educación femenina y la ganadora más joven del premio Nobel. [caption id="attachment_3108" align="aligncenter" width="2048"] Fuente: Grandes Pymes[/caption] Hace poco leí un par de estadísticas que dicen que los Centennials pueden revisar su teléfono cada 7 minutos y enviar y recibir más de 3.000 mensajes de texto al mes. Sin duda, muchos más de los que yo recibo al año. Otro dato interesante que encontré sobre ellos es que su sitio web favorito es YouTube y la verdad que no me quedan dudas al respecto, al ver cada día a mis hijos y a mis sobrinos. Pasan más tiempo consumiendo contenidos en YouTube que jugando videojuegos o viendo televisión. Incluso,  las redes sociales son clave para esta generación. Según el Center for Generational Kinetics, los Z consideran que las redes sociales tienen un impacto en la popularidad, la felicidad, el conocimiento y la autoestima. Después de recopilar todos estos datos y analizar los hechos, vale la pena preguntarnos, ¿cómo nos renovamos para enseñar a esta generación? Aunque no hay ciencia exacta, lo que es seguro es que debemos comenzar a adaptarnos a su estilo de vida, a sus demandas y a sus necesidades. No podemos continuar enseñando con un modelo de 1000 años de antigüedad a los mismos jóvenes que san Netflix, YouTube, Instagram y Uber, los mismos que esperan interactuar digitalmente con las universidades pues de no ser así, el 25% de ellos dará una mala referencia de la institución por sistemas digitales deficientes.  Esto lo entendieron muy bien distintas universidades y plataformas de e-learning a lo largo del globo y es nuestra oportunidad para hacerlo. Compartamos nuestras experiencias como una oportunidad para fortalecernos, actuar y renovarnos con rapidez, seguro los resultados serán increíbles.

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Formación “a medida”, lo que las universidades y estudiantes necesitan
A estas alturas, probablemente haya escuchado sobre aprendizaje personalizado, un término que está en boca del mundo académico. Aunque algunos afirman que es una simple “moda”, en realidad ha demostrado ser un factor influyente e impactante para la educación, especialmente, la universitaria. Voy a regresar algunos años, a mi época de colegio. Todos aprendíamos al mismo ritmo, sin importar realmente las necesidades de aprendizaje concretas, además, éramos evaluados bajo la misma rúbrica. Han pasado más de 20 años y ese salón de clase aún es una realidad para muchos estudiantes. Frente a eso deberíamos preguntarnos: ¿Vale la pena continuar con las mismas metodologías, si buscamos resultados distintos? Y usted pensará que esta no es la respuesta pues si la Universidad quisiera poner un docente por cada alumno, el costo sería inviable. Pero la respuesta es aún más sencilla de lo que parece. La educación personalizada, más que una técnica, es una concepción que puede y debe ser aplicada en las aulas. ¿Requerirá tecnologías? Sin duda alguna, así como también la participación de docentes y alumnos. En primer lugar, debemos convertir a nuestros profesores en esa guía que dé forma a las experiencias educativas de nuestros alumnos, ayudándoles a involucrarse con herramientas de aprendizaje novedosas, que enriquezcan y respalden un aprendizaje más profundo. Piénselo, ¡no es tan difícil después de todo! Algunos rectores -lo he visto- pueden tener sus dudas y temores al pedir a sus profesores que completen la capacitación en estos sistemas de aprendizaje, pero le aseguro que si les entrega las herramientas digitales indicadas se llevará la grata sorpresa de que no hay mucha resistencia a la innovación. Esto sin contar además que, en las últimas décadas, el perfil del estudiante universitario ha cambiado drásticamente. La universidad para muchos de nosotros fue similar: tardes en la biblioteca, fotocopias por cantidad, libretas de apuntes, clases en su mayoría magistrales y toda una audiencia de alumnos sentados en una distribución perfecta de filas y columnas. Podría decirse, algo muy parecido a esto: [caption id="attachment_3095" align="aligncenter" width="881"] Fuente: El Gerente de Mediado.[/caption] Sin embargo, la realidad actual es otra. Los estudiantes de las nuevas generaciones, Millennials y Centennials, exigen un ambiente de aprendizaje más personalizado, es decir, requieren un aprendizaje que sea más específico y responda a sus necesidades, retos y objetivos individuales, todo de la mano de la tecnología, su aliada inseparable. [caption id="attachment_3096" align="aligncenter" width="919"] Fuente: Taringa![/caption] Triste, pero muy cierto. Las universidades que no están en la capacidad de cumplir con estas expectativas son las que mayores índices de deserción presentan. Por este y otros motivos, la educación superior necesita evolucionar. El aprendizaje personalizado prospera en este entorno lleno de tecnología, pero es insuficiente por sí solo para revolucionar la experiencia de clase de un alumno.

Definiendo el Aprendizaje Personalizado

Antes de continuar con las maneras en que este contribuye a la educación, considero importante reconocer que el aprendizaje personalizado conlleva más que una definición: la cultura escolar, la pedagogía, las opciones curriculares y los recursos disponibles influyen en la manera en la cual se adopta. Dicho esto y para entregar un pequeño contexto, citaré dos de las definiciones más interesantes que encontré en mi investigación.
El aprendizaje personalizado consiste en prestar especial atención a los conocimientos previos, las necesidades, las capacidades y las percepciones de los estudiantes durante los procesos de enseñanza y aprendizaje. Se trata, por lo tanto, de una formación centrada en el alumno. -Unesco El aprendizaje personalizado se refiere a la instrucción en la que el ritmo de aprendizaje y el enfoque de instrucción se optimizan según las necesidades de cada alumno (…) Además, se ponen a disposición actividades de aprendizaje significativas y relevantes, impulsadas por sus intereses y, a menudo, iniciadas por ellos mismos. -Departamento de Educación Tecnológica de los Estados Unidos.
Aquí resalto dos partes que me parecen particularmente importantes: formación centrada en el alumno e iniciada por él mismo. Si, puede parecer complejo hacerlo en medio de un aula de 20 a 30 estudiantes, por poco, pero estoy seguro de que las TIC son grandes facilitadoras del proceso. Las tecnologías, combinadas con el talento de los maestros, ofrecen una oportunidad para revolucionar la educación. No lo digo yo, lo dicen expertos, incluyendo a Sir Ken Robinson. En una de sus charlas él plantea un cambio radical para las escuelas estandarizadas. A continuación la relaciono. [embed]https://www.youtube.com/watch?v=zuRTEY7xdQs&feature=youtu.be[/embed] Si algo me inspiró de esta charla fue la necesidad, no de reformar los sistemas educativos, ni evolucionarlos, sino más bien Revolucionarlos. Tiene que ser transformada y sabemos que este siempre ha sido, es y será nuestro desafío, pero todo se trata de personalizar las circunstancias. Dejar de utilizar modelos de la era industrial, en donde se agrupa, para pasar a modelos en donde las personas puedan desarrollar sus propias soluciones, con un apoyo externo, basado en un currículum personalizado. Gran parte de este trabajo le permitirá cultivar en sus alumnos competencias clave como el trabajo autónomo y el trabajo en equipo. Ahora, tampoco es de extrañar ver titulares como:
“Edtech, la promesa del aprendizaje personalizado, pues los resultados son sorprendentes. La tecnología avanza a un ritmo acelerado y lo que creíamos imposible ocurre. La inteligencia artificial puede ayudar a los educadores a proporcionar apoyo a estudiantes individuales en clases grandes. Existe una oportunidad estratégica para llegar a una educación más flexible, rentable y personalizada. Algunas de estas vías existen y se están expandiendo, tal como lo hace el Aprendizaje Personalizado.
Recuerde, una implementación exitosa, por lo general, implica un cambio estratégico. Contrario a lo que se imagina, será una revolución positiva que se enfocará en asignar recursos e implementar prácticas, que formen profesionales competentes para las exigencias del mundo de hoy… Usted, ¿apostaría por él?

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